I will survive
Y después de unos días de sol, de parapente, de montañas rusas físicas y familia, volví a la gran manzana. Y la vi linda, otra vez yo sola, aunque mi razón fue visitar a un chico. Salí, hablé con los árboles y con los que me miraban, supongo que para algunos coquetié (así no me considere coqueta), museos, caminar, parques, restaurantes, vino. Lo que uno hace en la gran ciudad si no le importa un culo el resto del mundo.
Él trabajaba. Su zarcasmo, sus ojos sin vida, su falta de emociones, mi mala costumbre de manejar corazones, el mio, independiente, intocable, ,, sin darme cuenta se arrugaba. La ilusión, la pasión lo dibujaron. Y eso bastó para asustarme del camino empedrado y mejor correr por una montaña.
Y me manifiesto de una de las buenas maneras que conozco: las letras. Y escribo y me escribo y lo corto para que ya no me escriba, y escribo a esos que quieren oirme, y para algunos, coqueteo. Una semana de ansiedad, una semana de pensar en mí: faldas y otras distracciones, universidad, planes para navidad, playa, manifiestos a natividad, vida social se altera y el tiempo pasa y sin darme cuenta soy la misma y vivo mejor. Y todo sirve.

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